Rock al Parque se despidió con polvo, pogo y diversidad musical

Rock del parque

Humo, nubes grises y pequeñas gotas de agua se mezclaron al polvo que emanaba del piso entre la danza de los miles de fanáticos que se agolparon en el escenario principal del Parque Simón Bolívar para ver a los legendarios punkeros británicos de GBH. Ni los 37 años dedicados a la música y las giras hicieron mella en la energía y entrega de estos abuelos de anarquía musical que sabían de la importancia de su primera cita en Colombia.

GBH fue uno de los platos fuertes del último día del festival gratuito que logró de nuevo reunir a varias tribus urbanas en torno a la música y que cierra una edición marcada por la contundencia del rock duro y el metal, pero que no ha perdido los espacios para otros géneros como el ska, la fusión con ritmos populares y el sonido independiente de otras recetas que no dejaron a un lado ingredientes de pop y hasta hip hop.

En la primera noche del festival, según datos de Idartes, se alcanzaron los 90.000 asistentes con un concierto aplastante de la banda Sepultura que cerró el recital, ovacionada y ganándole la batalla a algunos problemas técnicos en los inicios de su presentación. El domingo, el agua frenó la presencia de una mayor audiencia, que pudo haber llegado a los 70.000, pero los que aguantaron tuvieron una velada definida por una apertura musical amplia, desde el ritmo embriagador de la banda nacional Puerto Candelaria, pasando por la brutalidad con matices políticos y sociales de los británicos Napalm Death, una de las bandas más fuertes de todo el festival.

“Creo que Rock al Parque logró mantener ese principio de unir a todos a través de la música y ese fue una de las cosas que le quedan a la ciudad con este tipo de eventos: apostar por la tolerancia y ofrecer un espacio para ejercerla”, comentó Juan Ángel, director de Instituto Distrital de las Artes (Idartes).

En ese sentido, siempre ha sido interesante ver cómo funcionaron los públicos en cada uno de los tres escenarios, cómo lograron unirse a pesar de la diferencia de tonos y ritmos que hacen parte de su gusto personal. Otro aspecto que llamó la atención fue una mayor sensibilidad de género, al ofrecer una tarima con un mayor protagonismo femenino. Se trató del escenario Eco, que este lunes contó con la participación de Mr Bleat, Elsa y Elmar, Leiden, Pedrina y Río y Cynthia Montaño. Artistas que representaron géneros distantes al rock metalero y punkero propuestos principalmente en el festival.

El intercambio entre músicos de información, el ideal de poder generar conexiones con otros festivales y de, en algunos casos, tener la experiencia de tocar en las grandes ligas, suman al aporte de esta fiesta musical que según Ángel está apuntando a crear un espacio de emprendimiento mucho más complejo que el ya estandarizado espacio de comercio musical, para dar paso a experiencias mucho más fuertes en el tema del negocio de la música o los conciertos.

Sin embargo, más allá de los análisis o las proyecciones, esta edición de Rock al Parque demostró regresar a sus raíces, a la música fuerte y a la necesidad de mantener a flote ese espíritu de apertura para todo el mundo.

Por eso, no hubo lío al oír a una banda con sonidos populares y puesta en escena como los colombianos de Bambarabanda o los chilenos de Conmoción. Ni tampoco se sintió ninguna incorformidad frente al humor y el eclecticismo de sus connacionales de Sinergia, que se ganaron al público del escenario Bio, casi a la misma hora que GBH.

“No podemos venir acá sin cantar esta canción”, dijo Colin Abrahall, vocalista de GBH, antes de interpretar Big Women, durante la cual invitó al público “sin tarjetas de crédito” a armar dos pogos. Además, temas como Alcohol le dieron protagonismo al grito de los fanáticos, quienes sabían de memoria todo el repertorio. Y durante Give Me Fire, un muchacho de pelo largo fue alzado por la multitud y logró llegar hasta la zona VIP del concierto. Sin embargo, un asistente de logística logró devolverlo al público general, hasta que alguien cobró el retorno quitándole las gafas al asistente de un manotazo.

Una anécdota dentro de la explosión de adrenalina que siguió con los argentinos de Manos de Filippi; Ikarus Falling, los death metaleros (que no lo parecen) de Deafheaven y Todos tus muertos, que antecedieron al cierre de la banda estadounidense de hardcore Suicidal Tendencies, a la par con los estadounidenses de Baroness que hicieron lo mismo en el espacio de Bio. En la noche de cierre del Festival de Rock al Parque hubo una asistencia de un poco de 150.000 espectadores.

POR: WEB/ELTIEMPO.COM

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